
La verdad es que tenemos unas cuentas películas ambientadas en la Guerra Civil: la tierna “La hora de los valientes” (con Adriana Ozores por encima de cualquier otro actor), “La lengua de las mariposas”, (mejor verla en gallego) y un gran abanico, desde “Ay, Carmela”, “Soldados de Salamina”, “Libertarias” (impagable Bosé) y dos que se erigen sobre el resto, “El lápiz del carpintero”, con uno de los mejores repartos en los últimos años de cine español, y “Tierra y libertad” de Ken Loach, profunda y muy crítica. Sin embargo, muchos críticos dicen que aun falta la gran película sobre la Guerra Civil española. Y yo pienso que la reconstrucción de episodios puntuales es tan válida como una gran superproducción. Puede que “Las trece rosas” peque de falta de contenido ideológico o que no pinte a los malos tan malos como fueron, pero si sirve para que alguien que no conoce nada sobre este asunto (aludiendo a la generación PS3) aprenda que en España hubo un tiempo que la gente moría por defender a los débiles o por una causa ideológica, para mí la película estaría totalmente justificada.
En dos días se aprueba la Ley de Memoria Histórica precisamente para eso, para recordar el pasado, para desenterrar a muchos muertos de muchas cunetas de carreteras (labor que varias asociaciones llevan haciendo, sin reconocimiento, desde hace años). Pero todo seguirá igual; es doloroso mirar al pasado, pero eso es lo bueno de la Historia: no juzga, solo recoge hechos, buenos y malos y los transmite para que no se repitan errores que, sin duda, estamos condenados a repetir eternamente. Muertos hubo en los dos lados, lágrimas en silencio también y odio, un odio nunca enterrado, callado, que te jode por dentro.
Un par de frases de la peli son buenas, así como las actuaciones de todo el reparto femenino, en especial Pilar López de Ayala, Verónica Sánchez, Marta Etura y la gran Luisa Martín (que va a dejar de ser La Juani como haga papeles como éste, “¿Qué ocurre, está prohibido llorar?” dice).
Decía Reverte que todas las guerras son iguales. No le falta razón.
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